La Siempre Incomoda Zona De Confort


Por Maitri Asana Das


Zona de confort se refiere a aquello que nos es "cómodo" mientras hacemos cosas o estamos en sitios que nos resultan “familiares” nos sentimos Confortables. La zona de confort es todo aquello que nos rodea y a lo cual nos hemos acostumbrado, que tenemos “dominado” y forma parte de nuestra rutina.

Todos, absolutamente todos, tenemos nuestra zona de confort, incluso las personas que están pasando penurias o angustias, ya sean éstas económicas o de cualquier otro tipo.


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Y esto es lo irónico del asunto: en la zona de “confort”, lejos de estar “acomodados”, muchas veces estamos en una situación de lo más incómoda. Nos quejamos de nuestro peso, nuestro trabajo, nuestros malos hábitos, etc y, sin embargo, ahí seguimos, incómodos en nuestra zona de confort.

¿Por qué entonces se sigue llamando zona de confort? Porque asociamos más dolor al cambio que a seguir como estamos, sin arriesgarnos ni exponernos. Porque, como dice la ¿sabiduría? popular: “Más vale malo conocido que bueno por conocer” – sin comentarios…

Piensa, por ejemplo, en el habitual comentario en los cursos de “Claro, es genial, pero es muy difícil…Yo no puedo estar pensando cada cosa que voy a decir, ni preparando todas las conversaciones cada vez que hablo con un colaborador o un cliente”. Párate y piensa: ¿Qué habría pasado si, de niños, cuando tuvimos que aprender a caminar, hubiéramos dicho: “Sí, muy buena idea, pero con lo rápido que voy yo gateando, no puedo estar tardando media hora en dar dos pasos, para encima, correr el peligro de caerme…” ¿Dónde seguirías? ¿Cuántas cosas permanecerían fuera de tu alcance?

La zona de confort nos susurra toda clase de motivos para no arriesgar nada y lo peor, nos engaña con excusas como:

–          No puedo: Si alguien te pusiera una pistola en el cuello, ¿lo harías? Entonces, poder, sí puedes.

–          Yo soy así: Piensa en tu vida hace 15 años, coge una foto incluso: ¿Eres tú, verdad? Con otra ropa, a lo mejor otro peinado, desempeñando otro trabajo, con diferentes gustos musicales…pero sigues siendo tú, ¿no? No te engañes…eres mucho más que un comportamiento, hábito o experiencia; no te etiquetes y mucho menos, de forma limitante.

–          Es por las circunstancias: ¿Y entonces, cómo es que otras personas en las mismas circunstancias tienen resultados diferentes?

¿Te das cuenta? No es que no puedas, no es que seas así, no es la crisis…es que te es incómodo o te da miedo porque está fuera de tu zona de control. Es NORMAL, es HABITUAL, ¡¡somos HUMANOS!!  Las personas de éxito no es que no sientan miedo o no se preocupen…sienten la misma incomodidad que tú y que yo, simplemente la asumen como parte del camino y actúan pese a ella…

La buena noticia es que la zona de confort puede irse ampliando: es como un músculo que entrenamos y va ganando flexibilidad. ¿Cómo podemos empezar nuestro entrenamiento? Pues poco a poco y de forma constante, (una vez al día, por ejemplo):

–         Cambia tu rutina: levántate antes, desayuna algo diferente, escucha otro tipo de música, coge otro camino para volver del trabajo…

–         Identifica situaciones que te resultan incómodas y enfréntate poco a poco a ellas: hablar con un extraño, cambiar algo en una tienda, cantar en un karaoke, etc.

–         Aprende algo nuevo: un idioma, un deporte, un hobby, etc. Recupera esa sensación de no dominar algo, de ir aprendiendo poco a poco y de sentir la libertad de “no saber”. Tu niño interior te lo agradecerá…

 

“Un barco atracado en un puerto está seguro, pero no es la finalidad para la que fue construido” (William Shedd)


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