¿Qué es el especismo? Parte 1

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  El artículo aquí reproducido es una versión algo modificada de un texto publicado en abril de 1991 en la revista Informations et Réflexions Libertaires (IRL – Informaciones y Reflexiones Libertarias), en la sección «Antiespecismo» de la que nos encargábamos.
Aunque necesaria, la argumentación racional acerca del especismo es algo frustrante, puesto que ellos, nuestros adversarios no se preocupan por buscar argumentos fundamentados, y dedican poco tiempo en examinar los nuestros. Para ellos, el especismo pasa de justificaciones racionales. Recientemente, me he encontrado en la situación de tener que decir, casi como una súplica, (además, a una anarquista): «Pero a ver, dame un solo argumento, dime por qué consideras que el sufrimiento de las gallinas en batería ha de ser un tema secundario… ». Su única respuesta fue: «Para mí, es así» (textualmente). ¿Por qué? Porque sí. El carácter evidente del especismo, el que la inmensa mayoría de los humanos pertenezcan a los opresores, es el obstáculo principal al que se enfrenta el antiespecismo.

Se trata una vez más de ponerse de parte de los que son despreciados y oprimidos, sabiendo que el desprecio recae sobre el que los defiende. Hubo una época en que el Blanco defensor de «negros» podía ser tratado como un «negro». Hoy en día, es relativamente fácil ser antirracista o antisexista en Francia, al menos en opinión; pero no siempre fue así. Actualmente, por lo menos en los ambientes izquierdistas, el antirracismo y el antisexismo son los que se han convertido en evidencias, casi en tópicos que prescinden de argumentación. La nueva derecha se ha llevado las de ganar al aparecer, por contraste, frente a un antirracismo cuya respuesta a la pregunta «¿Por qué?» era «Porque sí», como gente que piensa.

No obstante, en el mundo, y en el transcurso de la historia, es el racismo, y no el antirracismo, al igual que el especismo y el sexismo, el que es y siempre ha sido el pensamiento dominante. Las opresiones y masacres interétnicas son moneda corriente en la historia pasada y presente de todos los humanos. Si puede parecer que muchos pueblos, hoy en día, pertenecen al campo antirracista es, en primer lugar, porque ellos mismos se oponen al racismo dominante, el de la cultura occidental, que borra sus diferencias, y su cultura, por la parte más buena que tiene, y también por la peor. Sabemos perfectamente que la cultura kanake es, en su totalidad, sexista, pero, ¡silencio!, no hay que decirlo. Hay que «respetar su cultura tal como es». ¿Es acaso una prueba de respeto a la gente el no decirle nada?

Frente a la inmensa prevalencia del racismo, sexismo y especismo, no podemos limitarnos a escandalizarnos y referirnos a «evidencias», sino que tenemos que reflexionar y argumentar, sin temer apoyar a los «negros», «gachís», o perros.

Un poco de vocabulario

Especismo: el especismo es a la especie lo que el racismo es a la raza y el sexismo al sexo: es una discriminación basada en la especie, y casi siempre a favor de los miembros de la especie humana (Homo sapiens).

Animales: el lenguaje no es neutral, y nuestra lengua común llama «animales» a todos los animales excepto a los humanos, poniendo así una barrera entre seres tan próximos como un ser humano y un gorila, y considerando del mismo pelaje a un gorila y a una ostra. De acuerdo con el uso científico, ampliamente justificado, llamaré «animales» a todos los animales, humanos o no, y «animales no humanos» a los que no tienen el honor de ser «bien nacidos».

Mi postura

Mantengo que no puede haber ningún motivo -excepto el deseo egoísta de preservar los privilegios del grupo explotador- para negarse a extender el principio fundamental de igual consideración de intereses a los miembros de otras especies.

Peter Singer, Animal Liberation (Liberación animal), 1975 [1]

¿Hay que ser antiespecista? Pues, ¿hay que ser antirracista? ¿Es evidente que sí? No es evidente para todos; y no parece que todos los antirracistas sean antirracistas por los mismos motivos. Mi postura es que el antirracismo no se justifica porque (casi) todos los humanos sean igualmente inteligentes, o tengan un lenguaje articulado, o sean seres sociales, etc.; el antirracismo y el antiespecismo se justifican porque un ser sensible oprimido sufre y que el sufrimiento y la felicidad de cualquier ser sensible, es decir, capaz de sufrir o de ser feliz, tienen la misma importancia y, por consiguiente, deben ser tomados en cuenta con la misma consideración.

No soy más «defensor de los animales» que los que luchaban contra la esclavitud de los Negros eran «defensores de los Negratas», así llamados por los racistas; defiendo a los animales oprimidos, humanos o no, no por capricho, no por vocación, no porque «me gustan los animales» como a otros «les gustan las flores»; defiendo a los animales, y especialmente a los animales no humanos, porque pretendo defender a todos los seres sensibles, cualesquiera que sean; porque el único criterio que justifica el tomar en cuenta los intereses de un ser es que tenga intereses, y porque, como lo explicaré en el próximo IRL, el fenómeno de la sensibilidad se limita aparentemente a los animales, no teniendo las plantas ni sensaciones ni intereses. Mi oposición al especismo es una oposición a una ideología que sirve para justificar el sufrimiento innoble y la muerte que la cuasi totalidad de los humanos infligen a sabiendas, deliberadamente, diariamente, a miles de millones de seres tan sensibles como ellos.

Racismo y especismo

A menudo, los argumentos racistas no son más que malos pretextos, lo que no nos exime de examinarlos. No basta con denunciar a los racistas por malos, ya que, a menos que sean eliminados, será necesario poder convencerlos. Y también, en el caso del especismo, el papel de malos lo desempeñan casi todos los humanos, valiéndose de los mismos argumentos que los racistas para justificar la supremacía que se conceden a sí mismos.

El racismo y el especismo son ideologías estrechamente vinculadas y su semejanza sería evidente para todos si no fuera que, justamente, los antirracistas son en su mayoría especistas y por lo tanto les conviene no percibirla. La voluntad que tienen de combatir el racismo sin poner en peligro el especismo los conduce, cueste lo que cueste, a defender posturas indefendibles, que sin embargo presentan como esenciales para el antirracismo. Siendo impensable para ellos la idea de igualdad animal, es contra los otros animales que quieren asentar la igualdad humana.

Cuadro Especismo Racismopng

SOBRE EL AUTOR: 

David Olivier

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